Puede que solo sea un café. Puede que no.
Creemos que las cosas importantes no siempre empiezan pareciendo importantes.
A veces empiezan con una idea. Una conversación. Una junta que se alarga. O las ganas de intentar algo nuevo.
A veces cambia el rumbo. A veces, solo cambia el día. Las dos cuentan.
A veces, un café es solo un café. Se toma, se acaba y el día sigue.
Pero otras veces, algo de ese momento se desprende y sigue circulando.
El café no hace todo eso. Solo da un pequeño impulso.
Nosotros ponemos el café. Tú decides qué poner en movimiento.